Periódico de Izcalli

Mujer

El poder de las palabras

¿Estás consciente del poder que tienen las frases que te repites día con día?

Hablar suele ser algo espontáneo, natural, un proceso inconsciente que generalmente no analizamos y puede provocar que las palabras pasen desapercibidas y, sin embargo, tienen mucho más poder del que imaginamos.

Aprende a utilizar aquellas que usas día a día a tu favor.

Cada persona tiene su propia forma de hablar que lo caracteriza como una persona alegre, triste o enojona, indudablemente esto obedece a la estrecha relación que mantienen los pensamientos, las palabras y la percepción de la vida.

Nuestros pensamientos pueden determinar en gran medida nuestra calidad de vida.

Cuando tu cerebro aprende cualquier cosa, las neuronas crean sus propios caminos mismos que refuerzan cada vez que lo repasamos. Simplemente recuerda como aprendiste las tablas de multiplicar, repasándolas una y otra vez hasta que la operación se hizo automática.

Reforzando la asociación entre dos neuronas que se hizo la primera vez que memorizamos la ecuación. Este sistema no es ajeno a las demás cosas que aprendemos.

Por ejemplo la frase ¡Qué calor hace! la escuchaste de pequeña muchas veces cuando la gente salía a la calle y el sol brillaba intensamente, actualmente puede ser que incluso no sientas calor hasta que escuchas esta frase de alguien más.

La temperatura no cambia, lo que cambia es nuestra atención hacia ella y el camino neuronal que se activa cuando pronunciamos o escuchamos una frase que ya hemos sobreaprendido.

Entendiendo como funciona esta parte de nuestro aprendizaje, retomemos la idea del “poder o la magia” que poseen las palabras que nos repetimos, sin olvidar que no sólo eres el emisor del mensaje sino también el escucha.

Si las palabras que decimos constantemente, aún de manera automatizada llevan un mensaje negativo, se hará realidad, aún a la larga, para nosotros. Las neuronas no hacen diferencia: ¡lo APRENDEN! y lo que es peor lo llevan a cabo: “¡Qué mala suerte tengo!”, “No puedo con este problema”, “Soy muy mala para la cocina”, son ejemplos de frases que terminamos por creer y aceptar conforme se repiten, de tal modo que sentiremos ansiedad, estrés, o tristeza generados por lo que nosotros mismas nos estamos enseñando y que resulta difícil de cambiar, a menos que tomemos consciencia de que existen y cuáles son para redirigirlas hacia el lado contrario: el positivo.

Identifica las frases que usas de manera constante, sin juzgarte, simplemente úbicalas, al principio será difícil pero se irá haciendo más sencillo. ( si es necesario pide apoyo de las personas más allegadas a ti).

Toma consciencia de cuándo y cómo las dices. Si comienzas a observar las situaciones en las que utilizas las frases “negativas”, probablemente te des cuenta del impacto que han tenido (y tienen) en ese contexto en particular, es decir podrás ver el resultado de lo “ aprendido”

Cambia el sentido de las frases, adapta tu lenguaje a tus objetivos, pon a trabajar tus mensajes en tu beneficio.

Para aumentar la eficacia de esas nuevas frases positivas” es importante que cumplan, al menos, dos requisitos fundamentales:
• Formúlalas en positivo. Por ejemplo: en vez de “no estoy estresada” prueba con “estoy serena y calmada”.
• Debe ser corta, ejemplo: “estoy serena, calmada, tranquila y altamente capacitada para cumplir mis objetivos en los plazos que me interesan sin que me suponga un sacrificio a mí o a cualquiera que me importe.

Tagged , , , , , , , , , , ,

Powered by themekiller.com anime4online.com animextoon.com